Por Sara Álvarez

No importa lo talentosa que sea la gente de tu organización, siempre va a haber más talento fuera que dentro. Bajo esta sencilla premisa se esconde uno de los objetivos de la innovación abierta: utilizar talento e ideas de fuera para acelerar la innovación interna así como expandir los mercados de la empresa mediante el uso externo de sus soluciones.

Hoy en día, competir sólo con los recursos y talento internos ya no es suficiente para poder adaptarse a un entorno cada vez más cambiante. Por eso, el proceso colaborativo entre empresas y su ecosistema que predica la innovación abierta es esencial para que las grandes corporaciones sigan siendo relevantes.

La innovación abierta, un concepto formulado por primera vez en 2003 por Henry W. Chesbrough, busca abrir las compuertas de la innovación de la empresa, lo cual se puede hacer de dos maneras. Siguiendo con la analogía de las compuertas, imaginemos a la organización como una represa de agua, siendo el agua las nuevas ideas e innovaciones. Al abrir las compuertas podemos hacer que el agua de la presa salga hacia fuera, nutriendo al río o bien podemos abrirlas para que el agua del río llene la presa.

En el primer enfoque, las organizaciones lanzan sus soluciones al exterior. A través del licenciamiento o el desarrollo de las soluciones fuera de los muros de la organización, el mercado se aprovecha de estas ideas mientras la empresa saca un beneficio por ello. Esta es la modalidad de innovación abierta más inexplorada, pese a que ha sido el origen de grandes innovaciones, como la World Wide Web, desarrollada en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) para que científicos de distintas organizaciones pudiesen compartir conocimiento. En 1993, el software pasó a ser de dominio público, revolucionando así el acceso a la información.

En el otro enfoque, es el mundo exterior (el río en nuestra analogía) quien llena con sus ideas y formas de trabajo innovadoras a la empresa. Es decir, las ideas y el talento de emprendedores, startups o incluso proveedores se incorporan al proceso de innovación de la empresa. Precisamente conectar estas ideas de los innovadores jóvenes más relevantes con el ecosistema empresarial de Latinoamérica es lo que busca el evento MIT TR Innovadores Menores de 35, organizado por MIT Technology Review en español, en Ciudad de México el próximo 30 de enero.

Para aquellas empresas que quieran iniciarse en la innovación abierta, la mejor manera de comenzar es hacerlo mediante hackathones o competiciones de innovación abierta, en el que la empresa propone un reto a la comunidad innovadora para que aporte ideas y soluciones.

Otro modelo de conexión con el ecosistema innovador son las incubadoras corporativas, en el que la empresa busca startups para que trabajen conjuntamente con sus equipos y desarrollen soluciones conjuntas.

Un caso de ello es Radar Santander, en el que Banco Santander busca seleccionar fintechs con propuestas de valor novedosas. El objetivo del programa es desarrollar de manera colaborativa productos o servicios innovadores en la industria financiera.

Por otro lado, las aceleradoras de pilotos buscan la creación de equipos mixtos empresa-startup para desarrollar un proyecto piloto, en el que generalmente la startup aporta una visión y forma de trabajar más innovadora y ágil mientras que la empresa pone sus recursos, experiencia y acceso a clientes.

Con estos equipos mixtos se realiza un proceso de “ósmosis” entre la cultura de las startups, más enfocadas a la resolución de problemas y obtención de resultados, con estructuras jerárquicas más horizontales y la cultura de las corporaciones, más rígidas y con mayor aversión al riesgo.

Precisamente en esta transformación de la cultura de la empresa hacia una más ágil y colaborativa se encuentra una de las grandes ventajas de la colaboración con startups y emprendedores. Después de haber ayudado a numerosas empresas en procesos de transformación, en Opinno estamos convencidos que cualquier proceso de cambio o transformación digital debe empezar por transformar la cultura y la mentalidad de las personas. Este cambio cultural se ve potenciado por la atracción de un tipo de talento a la organización que de otra manera probablemente nunca habría trabajado para ella, aportando una nueva visión y un valor diferencial.

Eventos de innovación, hackathones, competiciones de innovación abierta, incubadoras corporativas o aceleradoras de pilotos son algunas de las iniciativas que las grandes empresas pueden llevar a cabo para beneficiarse de la conexión con el ecosistema innovador. Sea cual sea la opción que escojamos, a la hora de desarrollar cualquier iniciativa de innovación abierta es muy importante que tengamos claro el propósito y la ambición de la colaboración, así como buscar siempre una relación de mutuo beneficio para ambas partes y un alineamiento de las culturas de trabajo.

Sólo de esta manera podremos nutrir a nuestra empresa de este río de ideas y soluciones innovadoras que nos permitan responder ágilmente a las necesidades cambiantes del mercado y seguir siendo relevantes.

Sara Álvarez es directora de innovación y estrategia de Opinno LATAM, experta en temas de metodologías ágiles, innovación y transformación cultural. Española amante de Latinoamérica y sus culturas.

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